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Efemérides 04 de Enero – Isaac Newton

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Isaac Newton

Un día como hoy pero de 1643 (aunque en el calendario juliano utilizado en esa época correspondía al 25 de diciembre del año anterior) nacía Isaac Newton, físico, matemático, inventor, alquimista y teólogo inglés que descubrió leyes físicas y matemáticas de notable importancia para el desarrollo de las ciencias.
Nació prematuro y con una aguda debilidad física que hizo dudar de su sobrevivencia. Hijo de Isaac Newton y Hannah Ayscough, dos campesinos puritanos. Su padre falleció unas semanas antes de su nacimiento; cuando su madre volvió a casarse dejó a Newton al cuidado de sus abuelos y se marchó con su nueva pareja, Barnabás Smith. A los pocos años, Smith tuvo una muerte repentina y Hannah retornó a su casa paterna. A los 12 años, Isaac Newton, ingresó al colegio The King’s School, en la ciudad vecina de Grantham en donde estudió latín, griego, rudimentos de geometría y aritmética y, posteriormente, filosofía natural.
Estos estudios fueron de gran importancia para su futura comunicación con otros científicos ya que geometría, aritmética y filosofía natural estaban escritos en latín, el idioma dominante en Europa. Además, otras materias de estudio fueron la lectura e interpretación de la Biblia que, junto a la biblioteca heredada de su padrastro, fueron sus primeros vínculos con la teología.
La relación con sus compañeros era distante y fría. Su capacidad intelectual, su rapidez mental y su astucia, poco comunes, hacían que el resto desconfiara permanentemente. No obstante, Newton acopiaba herramientas -que utilizaba con suma habilidad- y utilizaba su tiempo en la fabricación de muebles, maquetas, muñecas, cometas, relojes solares, réplicas de molinos de viento.
Por otra parte, devoraba libros como The Mysteries of Nature and Art del que aprendió técnicas de dibujos, cómo capturar pájaros, cómo fabricar tintas de diferentes colores, las propiedades del viento. A los 18 años ingresó en el Trinity Colegge de la Universidad de Cambridge a la que no asistiría regularmente; su interés se centró en la biblioteca de esa alta casa de estudios.
Allí se encontró con “Claves Matemáticas” de William Oughtred, “Geometría” de Descartes, “Astronomiae Pars Optica” de Kepler, “Opera mathematica” de Viète o “Aritmética” de John Wallis. Una fiesta con entrada gratuita. La naturaleza hizo que Newton se formara durante la revolución científica y conviviera con los escritos de Galileo, Kepler, Descartes, Hobbes, Hooke y Boyle.
Hizo las divisiones inferiores con Descartes como brillante director técnico.
En 1665 se graduó y comenzó a ocupar cargos docentes menores en la institución; en 1669 fue nombrado profesor de Matemáticas, cargo que desempeñó durante 26 años. En 1671 fue nombrado integrante de la Real Sociedad de Londres para el Avance de la Ciencia Natural (Royal Society) y posteriormente fue el representante de la Universidad ante la Cámara de los Comunes. En 1696 fue designado como Guardián de la Moneda y tres años después como Director de la Moneda; en 1703 fue elegido presidente de la Royal Society, institución en la que fue reelecto hasta 1727.
Pero sus grandes pasiones eran los cálculos y fórmulas, el estudio de los fenómenos físicos, la alquimia y la religión. Durante años estuvo realizando estudios en forma solitaria sobre, lo que posteriormente fue, la ley del inverso del cuadrado de la distancia en la gravitación, desarrollando las bases de la mecánica clásica, la generalización del teorema del binomio y rudimentos teóricos sobre la naturaleza física de los colores.
Luego, la emprendió con la óptica. Demostró que la luz blanca estaba compuesta por una serie de colores (rojo, naranja, amarillo, verde, cian o celeste, azul y violeta) que podían ser separados por medio de un prisma y que cualquier telescopio reflector tendría una dispersión de luz al atravesar un prisma. Para evitar ese problema inventó otro tipo de telescopio reflector.
En 1704 escribió “Optiks”, obra en la cual recopiló sus teorías sobre la naturaleza corpuscular de la luz, sus teorías sobre el color y estudios minuciosos sobre los fenómenos de la refracción, la reflexión y la dispersión de la luz. Su teoría sobre la forma corpuscular de la luz fue duramente criticada en favor de la teoría ondulatoria; algunos siglos después científicos como Planck y Einstein descubrieron que la luz tiene una naturaleza dual (corpúsculos y ondas) y dieron inicio a la mecánica cuántica.
En 1865 culminó un proceso de estudios iniciados por otros científicos y realizó su descubrimiento más popular: la ley de gravitación universal inspirada en el momento en que Newton vio caer una manzana desde un árbol en el jardín de su casa. Se basó en sus estudios realizados sobre la fuerza que mantenían la Tierra y la Luna y concluyó que dicha fuerza era proporcional a cada una de las masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia entre ambos cuerpos. La genialidad fue generalizar esa ley para todos los cuerpos del universo. Para muchos el descubrimiento más importante de la revolución científica.
Dos años más tarde publicó su obra “Principios matemáticos de la filosofía natural” en la que publicó sus leyes sobre la inercia de los cuerpos, sobre la interacción y la fuerza y sobre el fenómeno de acción-reacción. Por otra parte estableció el camino a la introducción del cálculo diferencial e integral que, junto a leyes sobre la luz y el color y la gravitación, crearon las bases de la física moderna, la ingeniería y la mecánica clásica.
Pero incursionó en otros rubros. La alquimia fue una actividad que desarrolló desde joven. Convivió con equipos de vidrio, pequeños hornos, antimonio, plata fina, blando de plomo, aceite de perla sublimado, espíritu de vino, nitrato de alúmina, sal de tártaro y extensos volúmenes de Filosofía Natural. Escribió sus propias obras como “La vegetación de los metales”, “La llave” y su texto más completo “Índex Chemicus”, una recopilación de casi 5000 pruebas y fórmulas sistematizadas.
La Teología fue otro tópico que desarrolló profusamente. De entrada tuvo problemas porque adhería al arrianismo, doctrina que no creía en la Santísima Trinidad y por lo tanto estaba enfrentada al catolicismo tradicional y al anglicanismo. Sus profundos estudios lo llevaron a escribir algunas obras teológicas como “Un relato histórico de dos corrupciones (falsedades) notables de las Escrituras”, “Cronología asistida de los Reinos Antiguos” u “Observaciones sobre las profecías”.
El más genial representante de la Revolución científica, estudioso serial, perseverante, solitario, mal conferenciante, distante, bastante antipático, lejano a las controversias, incomprendido en su época.
Salú Newton!! Por tus descubrimientos originales que nos permitieron conocer el funcionamiento de muchas cosas que se mueven a nuestro alrededor sin los cuales sería muy difícil vivir.

Ruben Ruiz
Secretario General 


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