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Efemérides 07 de Mayo – Almudena Grandes

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La escritora que le dio la palabra a la épica de los perdedores

Un día como hoy pero de 1960 nacía María Almudena Grandes Hernández, escritora, periodista y guionista española que transitó con perseverancia y esmero literario el camino de la recuperación de la memoria histórica respecto a lo ocurrido (y ocultado) durante el franquismo y dio pinceladas certeras sobre las intrincadas claves de la sociedad española de fines de siglo XX y principios del siglo actual.
Descendiente de riojanos y alaveses. Nacida en el barrio de Tribunal. Hija y nieta de poetas aficionados. Habitante consecuente del barrio de Malasaña. Pregonera de las fiestas de San Isidro (con la alcalde Manuela Carmena). Embajadora sin título de la ciudad de Madrid. Hincha consecuente del “Aleti”. Republicana, feminista, anticlerical, integrante crítica de las izquierdas.
La compañía permanente durante su infancia y adolescencia fue la enorme biblioteca familiar. Su guía literaria Benito Pérez Galdós. Su delantera poderosa la componían Homero, Cervantes, Daniel Defoe y, posteriormente, la española Ana María Matute. Su ilusión era ser escritora pero la insistencia de su madre indicó el camino de la universidad. Estudió Geografía e Historia en la universidad Complutense de Madrid. Se graduó y comenzó a trabajar como redactora y correctora de estilo y coordinó una colección de guías turísticas y culturales.
En 1989 publicó su primera novela: Las edades Lulú, texto erótico que describe las relaciones iniciáticas de una adolescente con un profesor universitario y su camino posterior (luego de una traición amorosa) de búsqueda de nuevas experiencias, réplica de los deseos prohibidos. El éxito fue rotundo, se tradujo a 21 idiomas y se vendieron más de un millón de ejemplares en dos décadas. Un envión clave fue el estreno de la película homónima dirigida por Bigas Luna y coguionada por él y Almudena Grandes.
Ingresó al mundo grande de las letras españolas y comenzó sus colaboraciones con el diario “El País” que duraron un par de décadas. Luego vendrían sus apariciones televisivas en Onda Cero y Cadena Ser. En 1991 publicó su segunda novela: Te llamaré viernes con poca repercusión.
En 1994 volvió por sus fueros y publicó otro éxito editorial notable: Malena es un nombre de tango, obra que describe el tránsito de una adolescente que va madurando bajo el estigma de no alcanzar la perfección que su familia le impregna a su hermana melliza y desconfía de ser la primera integrante de la familia a la que le sucede ese hecho maldito. Esa situación la lleva a desenmascarar los secretos que se acumulan en esa convencional y oscura familia burguesa.
También tuvo su correlato cinematográfico, esta vez de la mano del realizador Gerardo Herrero; el film fue visto por 300.000 espectadores. La simbiosis de literatura y cine perseguía los destinos de la pluma de Almudena y la ayudaba a crecer en influencia pública.
Ese mismo año conoció al poeta y crítico literario granadino Luis García Moreno: Ambos estaban en pareja y con hijos. El amor rompió el molde. Se casarían dos años después y la pareja tendría una hija en común. La vida tuvo una nueva dinámica y los viajes entre Madrid y Granada serían cosa común. En el medio de ese trajinar, editó Modelos de mujer, una recopilación de siete cuentos escritos en diversas publicaciones y algunas colaboraciones periodísticas. Escribió literatura infantil en la obra colectiva Érase una vez la paz, cuya recaudación fue destinada a los niños/as víctimas de las guerras de Ruanda y Mozambique.
Su obra creció sin pausa. En 1998 publicó Atlas de la geografía humana, historia de cuatro mujeres que trabajan en una editorial y se ven interpeladas por sus pasiones, sueños, conquistas y decepciones en momentos decisivos de sus vidas junto a la inevitable interacción laboral. Luego vendrían Los aires difíciles, Castillos de cartón, la recopilación Mercados de Barceló y una serie de relatos breves bajo el título Estaciones de paso.
En 2007 publicó un libro monumental que le llevó cuatro años El corazón helado, una obra en que relata la relación de una pareja atravesada por los dramas de la posguerra civil y sus derivaciones que impactan en la vida común y agitan los fantasmas del árbol genealógico. En ese periplo recogió un valioso material sobre la lucha clandestina de la resistencia antifranquista y decidió dar una pelea desigual contra el silencio de los medios masivos y muchos historiadores.
En 2010 nació su colección Episodios de una guerra interminable, seis obras (una inconclusa) que relatan vivencias de actores directos y ficciones entre 1939 y 1964 (los años de la “pax franquista”). Salió al ruedo con Inés y la alegría sobre un levantamiento popular en el valle de Arán ocurrido en 1944 que fue aplastado y cuya historia fue silenciada por décadas. Relato de amor, ilusiones, utopías y derrota que emana energía y desasosiego profundo.
Continuó con El lector de Julio Verne, tierna y dramática historia del hijo de un guardia civil que descubre la continuidad de la guerra por medios desesperados y corporizados en hombres y mujeres humildes y valientes que le cambian la visión de los hechos y fragmenta sus certezas.
Luego publicó Las tres bodas de manolita, historia de una joven humilde con su padre fusilado y su madrastra encarcelada, cuatro hermanos a quien mantener y un hermano prófugo que no abandona la lucha clandestina y la incluye en acciones riesgosas, al filo de la navaja. Un relato coral de personajes llenos de heroísmo, turbación, miedos, arrojo y donde la situación de personas homosexuales tiene un papel de peso y situaciones de especial zozobra.
En 2017 publicó Los pacientes del doctor García una intrincada historia que mezcla hechos reales con ficción adrenalínica e interrelaciona la derrota republicana, la clandestinidad en terreno hostil pero familiar, el exilio, la infiltración en filas enemigas y un pantallazo de las realidades de varios países desde el fin de la guerra Civil hasta la Transición que estremece.
En 2020 escribió La madre de Frankenstein. Un relato sobre la situación de la psiquiatría en la España de Franco en la voz de tres personajes que entrelazan orígenes y roles diferentes y son impactados entre sí por una realidad distópica en la que conviven con el “menguele español” convencido de la existencia de un “gen rojo” y la necesidad de extirparlo o con otro genetista que enarbola el uso del electroshock o la lobotomía para tratar a homosexuales.
La última novela (Mariano en el Bidasoa) quedó inconclusa por su fallecimiento.
Una arquitectura literaria que se transformó en una filigrana descriptiva sobre personajes comunes, historias al límite, ejemplos morales de miles de luchadores que con su heroísmo sin marquesinas rutilantes hicieron posible la caída de un régimen perverso y el nacimiento de una democracia imperfecta y mejorable. Héroes y heroínas en el cuerpo de gente cercana. Ningún superhéroe cinematográfico. Gente reconocible y ninguneada por un silencio social que aún persiste como rémora de la “generación de los abuelos” y su no relato de lo vivido y sufrido.
También se metió de lleno en la polémica sobre la vida cotidiana y sus miserias. Se animó con Los besos en el pan en la que se inmiscuye en los dramas que trajo aparejado la crisis económica del 2008 y el enorme descalabro social desatado. Su grito estuvo dirigido conta el consumismo imperante, la disgregación fratricida y la necesidad de recuperar la humildad para luchar contra la pobreza sin necesidad de perder la alegría y la ilusión.
Un cáncer implacable sacudió su vida. “Revisión rutinaria, tumor maligno, buen pronóstico y a pelear”, anunció medidamente optimista. No pudo. El final de la primavera del 2021 se fue al otro barrio, no sin antes pedirle a su esposo que su último libro casi listo (Todo va a mejorar) tuviera un final esperanzador.
Madrileña hasta los tuétanos, develadora de silencios a esta altura innecesarios con la dictadura franquista, rescatadora de héroes de la vida común que hacen historia, polémica, indagadora de verdades incómodas, recopiladora de los perdedores que finalmente ganarán, de pluma dulce y rigurosa, promotora de que las luchas justas se bancan con la mirada limpia y la frente en alto aunque vengan degollando. Sonrisa sin complacencia, voz grave, potente, sincera, amigable.
Salú Almudena! Grande, inmensa sacudidora de conciencias. Símbolo de dignidad reconocible.

Ruben Ruiz
Secretario General 


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