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Efemérides 11 de Enero – Tato Bores

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Tato Bores

Un día como hoy se despedía Mauricio Rajmin Borensztein, Tato, humorista, monologuista y actor argentino que fue reconocido por sus pares, por el público y por la crítica como Actor cómico de la Nación . Atravesó con su peculiar humor e ironía 50 años de vida política argentina en los que tuvo que encontrar diversas maneras para sortear la censura de casi todos los gobiernos.
Nació en Buenos Aires en el seno de una familia judía inmigrante. Samuel, su padre -dueño de una pequeña peletería y con intereses en el entramado religioso de la colectividad- había pertenecido al Bund (Unión de Trabajadores Judíos de Polonia, Lituania y Rusia) cuando vivía en Polonia y había emigrado hacia Argentina después de la primera Guerra Mundial. Se instaló, escribió cartas a su familia regularmente y consiguió que su esposa y su pequeño hijo viajaran a Buenos Aires. Sara y el pequeño Abraham llegaron al puerto y se produjo el esperado reencuentro. A los nueves meses exactos, Sara dio a luz a Tato.
Vivían en un ambiente de un inquilinato en la calle Tucumán y Carlos Pellegrini. Tato cursó parte de la primaria en la escuela Julio A. Roca, de la que fue expulsado, e inició el secundario en la Escuela Técnica Nº1 Otto Krause. No le gustaba estudiar. Interrumpió sus estudios en tercer año.
A los 15 años comenzó a trabajar como “plomo” (quien transporta y carga instrumentos y partituras) para la orquesta de jazz de René Cóspito; simultáneamente, aprendía clarinete. También tuvo trabajos ocasionales como acomodador en el Teatro Nacional Cervantes con lo cual estuvo rodeado de personajes del espectáculo desde pequeño.
Luego de una despedida de soltero en la que contó varios chistes hilarantes fue convocado por Pepe Iglesias, el Zorro, para trabajar de partenaire en Radio Splendid. El guionista del programa, Luciano Portes le puso el apodo que lo acompañó el resto de su vida: Tato Bores.
Un año después, en 1946, lo contrataron para trabajar en La escuelita humorística en donde Pepe Arias hacía el personaje de Maestro Ciruelo y Tato, de Niño Igor. Este último papel tuvo tanto éxito que se abrió una sección dentro del programa llamada Las aventuras de Igor, un niño judío que hablaba con acento. Duró poco. El gobierno peronista la prohibió con el argumento de que lesionaba el habla de la gente y “que los chicos hablaban como Igor en la escuela…”.
En 1947 debuto en el cine junto a Olinda Bozán en La caraba y luego alternó personajes dramáticos y simpáticos en varias películas como Mala gente junto a Hilda Bernard, Vida nocturna o Camino al crimen con Juan Carlos Altavista. Posteriormente comenzó sus actuaciones en los teatros Maipo, Nacional o Comedia y en varios cabarets donde consolidó su personaje con disfraces y un hablar rápido y verborrágico.
Con su hermano Enrique tenían una disquería donde comenzó a trabajar una joven llamada Berta Szpindler. Al Tiempo Tato y Berta comenzaron un noviazgo que tuvo que sortear la rigidez de sus futuros suegros maternos. Cuando comunicaron su decisión de casarse, el padre de Berta lo conminó a Tato a dejar el teatro y conseguir un trabajo más estable. Berta se negó, se casaron sorpresivamente a los pocos días y, con la plata que le juntaron sus compañeros del Maipo y un departamento prestado por unos amigos durante solo cinco meses comenzaron su vida de pareja. Era el año 1954.
En 1957 debutó en el Canal 7 de televisión junto a Dringue Farías, Virginia Luque y Nelly Prince en La familia GESA se divierte. Pero el programa que lo impulsó a la fama fue Caras y Morisquetas también transmitido por Canal 7, con libretos de Landrú y cuyo personaje ya lucía frac, peluca y habano. En 1960 fue contratado por Canal 9 y comenzó su programa Tato, siempre en domingo con libretos de César Bruto y luego lo continuó en Canal 11 hasta mediados de la década con la participación de Fidel Pintos, Raúl Ricutti o el desopilante Federico Manuel Peralta Ramos y, en otras etapas, Gabriela Acher o Roberto Carnaghi en el papel del funcionario corrupto. Después del derrocamiento de Humberto Illia sus monólogos dominicales batieron récords de audiencia con finas ironías y críticas al gobierno militar.
Entre 1971 y 1972 condujo Por siempre Tato y, en paralelo, filmó junto a Norman Brisky Disputas en la cama (también conocida como Los divorciados); en 1973 inició en Canal 13 Dígale sí a Tato pero duró poco tiempo en el aire porque el gobierno de Isabel Perón lo prohibió inmediatamente después de la muerte del ex presidente. Retornó en 1978 con Tato para todos y un año más tarde descubrieron una bomba en la puerta de su domicilio que fue desactivada. En los tiempos en que no pudo trabajar en televisión, continuó sus actuaciones en varios teatros y café concerts con notable éxito.
Sus posteriores apariciones televisivas tuvieron diversos títulos Tato por ciento, Extra Tato, Tato, que bien se TV, Tatus, Tato Diet, Tato al borde de un ataque de nervios, solo interrumpido en 1987 por presiones de un funcionario del gobierno radical de ese momento. En 1992 comenzó un ciclo de alto voltaje y gran popularidad: Tato de América en el que se desató la polémica con la jueza Servini de Cubría y el intento de censura de la funcionaria al enterarse que en un monólogo Tato develaría el pago de la multa que la Corte Suprema le obligaba a abonar a la magistrada por hallarla culpable en una causa. Llegó a presentar un recurso ante la justicia para no ser nombrada.
La respuesta fue magistral. Decenas de actores, actrices, músicos, periodistas de radio y televisión y profesionales de los medios de comunicación se unieron y cantaron a capella y en vivo, ante la emocionada mirada de Tato, una canción llena de sarcasmo en apoyo al cómico y contra la censura que popularizó el estribillo: “La jueza Barú Budú Budía, la jueza Barú Budú Budía, la jueza Barú Budú Budía es lo más grande que hay». Un momento de dignidad en la tele contra la brutalidad del poder.
Otro aspecto de la vigencia de Tato es que siempre se rodeó de guionistas creativos que le permitieron desarrollar su histrionismo: Landrú, César Bruto, Aldo Cammarota, Jordán de la Cazuela, Juan Carlos Mesa, Carlos Abrevaya, Santiago Varela, Adolfo Castelo, Jorge Schusseim, Pedro Saborido, Constancio Vigil (hijo), Omar Quiroga y en sus últimos tiempos sus hijos Alejandro y Sebastián Borensztein.
Irónico, sagaz, disciplinado, divertido, adorador de la gambeta televisiva para esquivar la censura, inspirado personaje que muchos de nosotros/as esperábamos los domingos a la noche. Un fenómeno de frac y peluca para nuestra popular imaginaria.
Salú Tato!! Por tu mirada crítica sin altanería y con ese humor insoportable para los que mandan. Como vos nos recordabas y nos provocabas: “mis queridos orejones del tarro, a seguir laburando, la neurona atenta, vermouth con papas fritas… y Good show!»

Ruben Ruiz
Secretario General 


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