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Efemérides 16 de Enero – Susan Sontag

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Susan Sontag

Un día como hoy pero de 1933 nacía Susan Lee Rosenblatt, escritora, filósofa, profesora, directora y guionista de cine y activista política estadounidense que se transformó en una de las intelectuales públicas más influyentes de la segunda mitad del siglo XX en EE UU y el mundo occidental. Se especializó en estudiar y describir la distancia existente entre la realidad social, humana, cultural y nuestra interpretación de esa realidad.
Menudo tema que nos trae infinidad de problemas individuales y colectivos.
Nació en Nueva York pero de muy pequeña se mudó con su familia a Tucson, Arizona, y luego al Valle de San Fernando, California. Hija de Mildred Jacobsen y de Jack Rosenblatt, comerciante de pieles con China que murió en ese país de tuberculosis cuando Susan tenía cinco años. Algunos años después su madre se casó en segundas nupcias con Nathan Sontag, un capitán del ejército yanqui, del cual tomó su apellido de allí en más.
Se graduó en North Hollywood High School, a la edad de 15 años e ingresó a la universidad de Berkeley, en California. Su estadía fue corta. Al año siguiente se trasladó a la universidad de Chicago donde estudió filosofía, historia antigua y literatura y se licenció en Letras. Un año antes de recibirse se había casado con el sociólogo y profesor Philip Rieff. El matrimonio duró ocho años y tuvieron un hijo: David que fue editor y escritor.
En 1952 enseñó en la universidad de Connecticut y asistió a la escuela de posgrado de la universidad de Harvard donde estudió filosofía y teología. Luego de terminar la maestría en filosofía, comenzó un doctorado en metafísica, ética y filosofía griega, y filosofía y teología continental.
En 1957 recibió una beca para estudiar en la universidad de Oxford, Inglaterra. Viajó sin su esposo (la relación ya estaba terminando) y sin su hijo. El segundo semestre lo cursó en La Sorbona de París. En 1958 y 1959 trabajó de docente y vivió con la escritora y modelo Harriet Sohmers Zwerling.
A su retorno a EE UU, trabajó como profesora de filosofía en el Sarah Lawrence College y la Universidad de la Ciudad de Nueva York, y filosofía de la religión en la Universidad de Columbia. En esa época conoció a la dramaturga y directora de teatro cubana María Irene Fornés, con quien conviviría durante siete años.
En 1963 comenzó su oficio de escritora. Publicó su relato “El maniquí” en la revista Harper’s Bazaar y su novela El benefactor, una obra en la que describe el punto de vista de un hombre expuesto por una mujer, casada y mayor que el protagonista, con quien mantiene una larga relación. Los cambios que se producen durante esa relación, la tensión entre sueños y realidad, la disección de la condición masculina y una crítica sutil a comportamientos aceptados por la sociedad pero que gozan de cierta irracionalidad como algunos sueños.
En 1964 escribió un artículo en la revista “Partisan review” que la develó como una buceadora excepcional de la vida norteamericana urbana y que rompía con las reglas del ambiente intelectual neoyorquino. Se llamó «Notas sobre lo ‘camp», en el que describía una parte de la cultura popular de Nueva York obviado por esos intelectuales que dominaban la escena. El mundo homosexual de esa ciudad cosmopolita, algunos aspectos de la comunidad negra, las características muestras de exageración y artificio, sus canciones, novelas, películas, moda, arquitectura, relatos.
Una absoluta novedad que dejó en orsay a más de uno. Emergía una académica que ponía en discusión la obviedad existente, la negación de algunos aspectos de esa realidad y la interpretación dominante que funcionaba como el sentido común ciudadano.
En 1968 reunió una serie de ensayos que había escrito entre 1961 y 1965 sobre esta temática y publicó Contra la interpretación y otros ensayos, un gran libro de crítica cultural, erudito, de escritura intachable, placentero, en donde su pluma filosa recorrió la teoría sobre las artes, la literatura, el teatro, el cine, el psicoanálisis y el arte contemporáneo. Como ella misma lo dijo: “Se veía así misma como una combatiente de nuevo cuño en una batalla muy antigua: contra la hipocresía, la superficialidad y la indiferencia éticas y estéticas”.
En 1969 publicó Estilos radicales, una obra en la que indagó sobre nuevos fenómenos de la cultura de masas como las drogas y la pornografía, y temas más permanentes como la política y la literatura occidental. Se consolidaba una intelectual pública independiente en terreno hostil.
A partir del año siguiente incursionó en el cine. Dirigió y guionó Duelo de caníbales (1969), Hermano Carl (1971), rodadas en Suecia y Tierras prometidas (1973), sobre las tropas israelíes en el Golán. Ninguna tuvo mucha repercusión pero fueron el precedente para una nueva obra: Sobre la fotografía que, curiosamente, no tenía imágenes. Era una reivindicación de la fuerza de la palabra escrita. Una obra en la que explora a los actores de ese arte, los contextos, las intenciones artísticas, los resultados obtenidos y deja servida la mesa para que cada lector/a saque sus propias conclusiones sobre el significado de la fotografía.
En esa época le detectaron cáncer de mamas. Lo enfrentó con fiereza, soportó el tratamiento altamente invasivo y, a la par, describió esa terrible experiencia por escrito. Publicó La enfermedad y sus metáforas que diez años después amplió con otro ensayo: El sida y sus metáforas. En los dos textos desgranó minuciosa y pacientemente cómo una serie de enfermedades terminales originan actitudes sociales que pueden ser más dañinas para el enfermo que el propio mal.
A fines de la década del ’70 fue nombrada miembro de la Academia Americana de Letras. Intensificó su papel como defensora de los derechos humanos y contra la guerra. Entre 1987 y 1989 fue elegida presidenta del Pen American Center. Elevó su exposición pública. Intervino a favor de escritores encarcelados o condenados por sus ideas. En los ’90 se dirigió a la Sarajevo asediada. Se instaló y dirigió y montó las representaciones de “Esperando a Godot” en un teatro bombardeado y a la luz de la vela. Fue una demostración de solidaridad efectiva. No habló. Puso el cuerpo.
En 1992 publicó El amante del volcán, una novela que trataba sobre la situación de la mujer, la revolución, los valores sociales y el arte en el siglo XVIII, a través de un triángulo amoroso entre el embajador inglés en Nápoles, su joven esposa y el almirante Nelson, vencedor de Napoleón. En 2000 publicó otra novela: En América en la que describía el exilio de la mayor actriz polaca, algunos familiares y amigos, desde su tierra a Norteamérica y su experiencia sobre cómo se construye un estado de felicidad en esa nueva tierra. Un viaje intenso entre la Europa profunda y California.
La posición de Susan Sontag nunca fue cómoda. Desde la orfandad de padre, el alcoholismo de la madre, el absoluto desierto cultural donde inició su aproximación a los libros y la escritura hasta su condición de escritora que actuaba en política doméstica e internacional y desafiaba lo establecido y aceptado, su punto de vista clínico y la elección de temas controvertidos, sostenida en una calidad literaria incombustible.
Ética, comprometida, constructora de sentido, decidida, polémica, locuaz, fotogénica, contradictoria.
Salú Susan!! Por tu valentía para entrometerse con los cánones establecidos y destriparlos, por tu cuidado para escribir, por tu compromiso sin veleidades, por tu coherencia, por tu rebelde mechón blanco entre tu pelo oscuro que combinaba con tu ingobernable exposición pública.

Ruben Ruiz
Secretario General 


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