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Efemérides 17 de Diciembre – Simón Bolívar

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El Libertador

Un día como hoy pero de 1830 se despedía Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios Ponte y Blanco, una de los dirigentes más importantes de la emancipación latinoamericana, político y militar venezolano, fundador de la República de Gran Colombia y de Bolivia e inspirador de los procesos independentistas de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Panamá.
Nació en Caracas en 1783 en el seno de una familia aristocrática. A los tres años quedó huérfano de padre y a los nueve de madre. Ambos murieron de tuberculosis. Es posible que Bolívar ya hubiera adquirido una primo-infección tuberculosa, enfermedad que no se manifiesta claramente mientras el individuo tiene las defensas altas. En ese contexto familiar quedó en custodia de su abuelo, Feliciano Palacios, con problemas de salud quien designó a su hijo Esteban como tutor de Simón Bolívar.
Éste residía en España por lo que trasladó la tutoría a su hermano Carlos. Hombre de personalidad tosca, carácter duro y ocupado en forma permanente en sus actividades en el campo. Su relación no fue buena y durante muchas jornadas su cuidado quedó a cargo del personal de la casa materna.
Estudió en la Escuela Pública de Caracas, que administraba el Cabildo, y posteriormente, vivió como interno en la casa de uno de sus maestros: Simón Rodríguez. También tuvo como instructores particulares a Andrés Bello en Historia y Geografía, a Carrasco y a Vides en escritura y aritmética, al presbítero José Antonio Negrete en religión, a Guillermo Pelgrón en latín. Tiempo después tomó clases en la Academia de Matemáticas, dirigida por el padre Andújar y establecida en la casa de su tutor. Su educación mejoró notablemente y agregó lecciones de Cosmografía, Topografía, Física.
Sin embargo, su vocación era el uso y ejercicio de las armas.
En 1797 ingresó como cadete al Batallón de Milicias de Blancos de los valles de Aragua y un año después fue ascendido a subteniente. A los 16 años fue enviado a Europa para continuar sus estudios. Intensificó sus conocimientos militares y esgrima, amplió sus saberes en matemáticas, historia y literatura e inició estudios de francés. Un año después conoció en Madrid a María Teresa Rodríguez del Toro y Alayza con quien se casaría en 1802. En ese lapso visitó Bilbao, París y Amiens. Consumado el matrimonio retornó a Venezuela; en enero de 1803 su esposa falleció de paludismo.
El golpe psicológico fue grande. Juró no volver a casarse. Volvió a Europa y se encontró con un continente que bullía de ideas nuevas. Las consecuencias de la Revolución Francesa eran un catalizador de voluntades. Leyó a Voltaire, Rousseau, Locke, Montesquieu; tuvo contacto con Napoleón, Alexander von Humboldt, Aimé Bonpland y retomó su vínculo con su maestro Simón Rodríguez. En 1806 regresó a Venezuela con la idea de liberar a su patria del yugo español y, a su vez, se hizo cargo de administrar los negocios familiares que le aseguraban la subsistencia.
Los acontecimientos que ocurrían en España y las asociaciones patrióticas que comenzaron a pulular en la senda de la autonomía en territorio americano confluyeron para consolidar un momento político novedoso y sin dueño. El 19 de abril de 1810 el Cabildo de Caracas se rebeló contra las autoridades españolas y el 5 de julio de 1811 se firmó el Acta de Independencia y constitución de la Primera República. Enterado de los cambios políticos ocurridos en Caracas, el comandante de las fuerzas navales británicas en el Caribe Thomas Cochrane, envió una fragata para transportar a una delegación de la nueva Junta a efectos discutir sobre la situación política en la región.
La delegación la formaron el coronel Simón Bolívar junto a Andrés Bello y Luis López Méndez. Su objetivo era lograr el apoyo británico a las nuevas autoridades en Caracas y que los españoles no se opusiesen a que comerciaran libremente. En esos momentos, Gran bretaña y España eran aliados contra Francia y las discusiones no prosperaron. Sin embargo, gracias a los oficios de Pedro de Miranda y el pragmatismo de Bolívar se logró un acuerdo tácito de conveniencia que permitió una solución de hecho respecto al libre comercio por parte de la nueva nación.
En 1812 Bolívar tuvo su bautismo de fuego en Valencia donde derrotaron a los opositores; posteriormente, reorganizó las fuerzas en el valle de Aragua y fue nombrado jefe de las fuerzas armadas. Sin embargo, no logró evitar la caída de Puerto Cabello, principal puerto y arsenal republicano, a manos de los españoles y salvó su vida por muy poco. Las fuerzas republicanas fueron derrotadas y el dominio español se reinstauró. Se trasladó a Curazao y luego se refugió en Cartagena de Indias, donde el proceso independentista se consolidaba.
Allí, escribió El Manifiesto de Cartagena en el que analizó las causas políticas y militares de la derrota de la Primera República de Venezuela, exhortó a no cometer los mismos errores y revalorizó el papel de la unidad de los pueblos americanos. Se puso a disposición de las fuerzas militares de Cartagena y comenzó un raid que conllevó a varias victorias sobre los realistas en el río Magdalena y en Cúcuta, en la frontera con Venezuela. Al mismo tiempo, mejoró el adiestramiento de sus tropas y conformó un bloque de oficiales con capacidad táctica y visión estratégica.
En febrero de 1813 comenzó La campaña admirable. Tomó la ciudad de Mérida y derrotó a los españoles en la batalla de Mosquiteros donde los obligó a capitular. Ingresó triunfal a Caracas como Capitán General y tomó las riendas del gobierno. Reorganizó el estado, dirigió la guerra inconclusa, mantuvo el Consulado, creó un nuevo sistema fiscal y de justicia, reformó la actividad agraria, consolidó las exportaciones y dio la nacionalidad a extranjeros amigos de la causa republicana.
Sin embargo, en 1814 las fuerzas españolas se reagruparon y derrotaron sucesivamente a los republicanos hasta acorralarlos en el norte de Venezuela. La Segunda República volvió a fracasar. La conclusión de Bolívar fue que se necesitaba una derrota integral del invasor en toda la región, un mando unificado y suficiente poder territorial para impedir las reconquistas parciales del imperio. Se retiró a Jamaica y allí escribió La carta de Jamaica donde expuso las razones de esta nueva caída y reiteró su convicción sobre la pertinencia de la rebelión de los criollos en América.
Se recluyó en Haití donde organizó una fuerza de mil hombres para retornar a Venezuela. La misión fue difícil: victorias y derrotas por igual, regreso a Haití y nueva vuelta para enfrentar a un extendido ejército español. Se afianzó en la ciudad de Barcelona, tomó Guyana; en julio de 1817 se apoderó de Angostura (hoy Ciudad Bolívar) y conformó un nuevo Estado, con sus instituciones y un periódico, “El Correo de Orinoco”. Superó también problemas internos con algunos de sus lugartenientes que resolvió con firmeza extrema y le permitió consolidar en forma definitiva su liderazgo.
En 1819 realizó el Segundo Congreso de Venezuela en el que trazó su ideario político y propuso una Constitución. Emprendió su campaña para liberar Nueva Granada (Colombia), derrotó a los realistas en Boyacá, ingresó a Bogotá y dejó el gobierno en manos del general Francisco de Paula Santander. Regresó a Angostura, convocó al Congreso y logró aprobar la Ley Fundamental de la República de Colombia que abarcaba las actuales repúblicas de Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá. Un paso político gigante que necesitaba mayor consolidación territorial y comprensión social.
Retornó a Venezuela y alcanzó una serie de triunfos militares en Mérida, Cartagena, Trujillo y los definitorios en Carabobo y Puerto Cabello. Se aseguró así la independencia definitiva de Venezuela. No tuvo descanso. Se dirigió a Ecuador en manos españolas. Los triunfos de Bolívar en Bomboná y de Sucre en Pichincha definieron el pleito y Ecuador se incorporó a la República de Colombia.
Se produjo el encuentro de Guayaquil con el general José de San Martín, cuyas conversaciones aún hoy siguen sin conocerse pero donde se consolidó de mutuo acuerdo el liderazgo militar y político de Bolívar en la región. Se dirigió a Perú donde lo que prevalecía entre los patriotas era la anarquía. Reorganizó las fuerzas militares pero sufrió derrotas graves. El Congreso lo nombró Dictador con todas las facultades para salvar al país. Retornó con nuevas estrategias. Derrotó a los españoles en Junín y Sucre logró la victoria final en Ayacucho. En 1825 se unieron las provincias que formaban el Alto Perú (hoy Bolivia) y se amplió el dominio territorial. La etapa militar de la independencia americana había finalizado. Comenzaba la etapa política. Lamentablemente, lo que Bolívar había conquistado en el terreno militar no pudo consolidarlo en el mundo de las ideas y de la política. Pudieron más las visiones locales, los intereses contrapuestos, la falta de visión estratégica regional.
En mayo de 1830 logró que el Congreso en Bogotá aceptara la renuncia a sus cargos. Meses después era asesinado el mariscal Antonio José de Sucre, uno de los pocos que comprendía la importancia de la unidad americana, y Bolívar se retiró a una finca en las afueras de Santa Marta (actual Colombia), donde falleció. Las causas de su muerte no son concluyentes hasta el día de hoy. Tenía 47 años.
Salú Simón Bolívar! Por tu imaginario, por tu espíritu incansable, por tu entrega a la causa americana.

Ruben Ruiz
Secretario General 


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