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Efemérides 20 de Febrero – Enzo Ardigó

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Enzo Ardigó

Un día como hoy pero de 1977 nos dejaba Enzo Centenario Argentino Ardigó (“Pepe” para los amigos), locutor, comentarista deportivo, figura clave de la radiofonía argentina y rioplatense, periodista, director de publicaciones, cronista cinematográfico y actor fugaz.
Nació el 25 de mayo de 1910 en Cañada de Gómez, provincia de Santa Fe. Hijo de Juana Bazano y Ferruccio Ardigó, dirigente político de la Liga del Sur y del partido Demócrata Progresista santafecino. Estudió abogacía, se especializó en la carrera de escribano, pero su pasión siempre fue el deporte. Sus primeras armas periodísticas las hizo en el diario “El orden” de la ciudad de Santa Fe donde compartió tareas con Fioravanti, otro maestro de la radio.
Asentado en Buenos Aires, comenzó su carrera en Radio Mitre junto a Eduardo “Lalo” Pelliciari. Años más tarde, en ese espacio armó una sección para presentar al aire el libro Versos de mi ciudad de Héctor Gagliardi. En 1951 debutó en la televisión realizando los comentarios del primer partido emitido en Argentina: San Lorenzo vs. River (1 a 1) con los relatos de Ernesto Veltri, en el Viejo Gasómetro. Estadio repleto con 60.000 personas y goles de José Maravilla para “Los gauchos de Boedo” y Santiago Vernazza para “El más Grande”.
También formó una dupla memorable con José María Muñoz en la Oral Deportiva, de Radio Rivadavia. En la década del ’60 Cacho Fontana se unió como locutor comercial y formaron un trío radial imbatible. Convocaban al 85% de la audiencia nacional.
La frase de largada de Ardigó era: “Evidentemente, amigos míos, en el fútbol hay que hablar claro” y desgranaba toda su sabiduría para analizar el partido. Mezcla de sabiondo y conocedor del idioma de la calle, ante cualquier duda se zambullía en el archivo y la enciclopedia, amante del buen fútbol y cultor de la sinceridad periodística ante los vaivenes impredecibles de un match.
Inscribió una frase que permanece en el decálogo futbolero: “Goles son amores, no buenas razones”. El mito cuenta que también fue el creador de otra frase icónica: “Futbol, dinámica de lo impensado”, aunque en este caso disputa su autoría con otro gigante, como Dante Panzeri.
En 1945 fue parte en Radio Belgrano de «La voz triunfadora en el Cancionero Glostora: Alberto Castillo», con un micro llamado “El deportivo para la juventud triunfadora”. También se animó a filmar y participó en las películas Pelota de trapo (1948) y Esperanza (1949).
Se afianzó profesionalmente en la radio y fue uno de los comentaristas más convocantes de las décadas del ‘40 y ‘50´, época dominada por los equipos grandes pero en los que aparecieron otros cuadros con campañas imborrables. Newell’s Old Boys en 1941 y 1942, Estudiantes de la Plata desde 1943 hasta 1948, Platense en 1949, Banfield en 1950, 1951 y 1952, Vélez Sarsfield en 1953, 1956 y 1957, Lanús y Ferro en 1954 y 1955, Atlanta y Rosario Central en 1958, Ferro y Newell’s en 1959 y Argentinos Juniors en 1960.
Analista privilegiado de los campeonatos sudamericanos ganados por nuestra selección de futbol y también de la debacle del mundial de Suecia en 1958. En el mundial de Inglaterra de 1966 todavía algunos recuerdan sus comentarios filosos, particularmente, el día que Argentina jugó con el local y fue claramente perjudicada por el árbitro alemán Rudolf Kreitlein a quien definió al éter como “caradura, calvo, alemán”. Un insulto impensado para la época en un medio masivo de comunicación.
Trabajó junto a otros grandes periodistas y relatores como Fioravanti, Horacio Besio, Valentín Viloria, Alfredo Curcu, Horacio García Blanco y Víctor Hugo Morales e integró el equipo de trabajo con Adolfo Pedernera y Ernesto Lazatti en Radio Splendid.
En la televisión, fue el comentarista oficial de Fútbol de Canal 7 desde sus inicios; en 1955 participó en Acertadas deportivas junto a Miguel Ángel Merlo; en 1960 en Yo fui testigo, una serie en la que cada capítulo desarrollaba un hecho público o una biografía mezclando realidad y ficción; en 1967 en el programa periodístico y solidario No estamos solos y, años después, condujo junto a Eugenio Ortega Moreno Deportes de hoy, deportes de ayer.
En otro orden, fue un recordado director de las revistas Goles y Radiolandia. En 1960 fue presidente de la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina y del Comité organizador del Segundo Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Trabajó varios años en Radio Colonia, emisora del Uruguay, y en la antigua LV3 de la provincia de Córdoba.
Falleció un día como hoy en una cabina de Radio El Mundo de Montevideo, en la transmisión del partido que jugaban la selección uruguaya y el Santos de Brasil. El estadio se apenó. Los oyentes en sus casas y en las calles enmudecieron. Se había ido la voz que mejor retrataba un cotejo, la que más te hacía sentir adentro de una cancha sin siquiera ir o pagar la entrada.
Empedernido difusor de la cultura en los medios, preciso en las definiciones, pulcro en las adjetivaciones, creador de climas emocionantes cuando la radio era el medio masivo de comunicación por excelencia. Un meritorio integrante de nuestra popular imaginaria.
Salú, Enzo! Por definir las cosas por su nombre, unir academia con lunfardo y emocionar a miles cada domingo.

Ruben Ruiz
Secretario General 


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