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Efemérides 20 de Marzo – Pablo Pizzurno

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Pablo Pizzurno

Un día como hoy pero de 1940 se despedía Pablo Antonio Pizzurno, educador, pedagogo y escritor argentino, promotor y ejecutor de las bases del sistema nacional primario.
Nació en la ciudad de Buenos Aires en 1865 y a los 17 años se recibió de maestro. Comenzó a dictar clases en el departamento de Aplicación de la Escuela Normal de Profesores (hoy, Instituto de Enseñanza Superior N°2 Mariano Acosta) y en 1884 fue nombrado director de una escuela del barrio de Balvanera.
Al año siguiente fue incorporado al plantel docente del Colegio Nacional (actual Colegio Nacional Buenos Aires) y con 20 años creó la cátedra de Pedagogía en la Escuela Gratuita de Subprefectos y Ayudantes. Se empezaba a destacar como conferencista y redactor de folletos y notas sobre educación en diversas publicaciones. En 1887 fue designado director en la Escuela Superior de Buenos Aires y en 1889 fue enviado por el Consejo Nacional de Educación a la Exposición Internacional de París.
Durante ese viaje se interesó y estudió las técnicas educativas de países como Inglaterra, España, Bélgica, Suiza y Alemania, y se inscribió como alumno en la Escuela Normal de Trabajo Manual de Naas (Suecia). A su retorno al país plasmó sus conclusiones sobre su experiencia en una serie de informes y monografías.
En 1890 creó y también dirigió el Instituto Nacional de Enseñanza Primaria y Secundaria y en 1891 fue nombrado titular en las cátedras Historia de la Educación y Gramática Castellana en la Escuela Normal de Profesores. En 1893 fundó junto a Alfredo Ferreira la revista La Nueva Escuela desde donde influyeron para que se generaran cambios radicales en la educación argentina. Le otorgaban una importancia relevante al trabajo manual, la educación física, las exposiciones de los alumnos/as, la ilustración en las clases, la música y las excursiones como método integral de educación pública.
En alianza con Enrique Romero Brest, médico deportólogo y padre de la educación física en las escuelas, lograron que se instituyera la materia Educación Física dentro de la currícula escolar. Curiosamente su primer nombre fue “Ejercicios físicos y militares”. En simultáneo, Pizzurno abrió el Instituto Nacional de Caballito donde Romero Brest trabajó como ayudante en Manualidades.
En 1897 fue designado integrante de la comisión de renovación de los programas de estudio de las escuelas porteñas, en 1898 nombrado inspector de los colegios, escuelas normales e institutos especiales de la Nación y en 1900 ascendido a Inspector General.
Fue una época de disputa pedagógica y generación de estrategias educativas. Las discusiones rondaban sobre el mecanismo del lenguaje hablado y escrito, la preponderancia del método fónico, la idea de que se lee con la vista y la inteligencia, la importancia de la lectura silenciosa y la lectura oral, y de la enseñanza “paso a paso”.
Pablo Pizzurno publicó entonces El libro del escolar y despejó el panorama. Diferenció dos cuestiones centrales: las dificultades materiales en el descifrado y la pronunciación del significado intelectual y emocional de los contenidos. Situó a la lectura como la herramienta que permitía manifestar la comprensión y postuló que se podía lograr desde el primer grado inferior.
El resultado de esas discusiones pedagógicas marcaría gran parte del futuro de la educación en la Argentina del siglo XX.
En 1902 presentó el informe Pizzurno al Ministerio de Instrucción Pública, en el que recopiló los diferentes planes y métodos de estudio que se aplicaban en el país y propuso una reforma educativa global. Más adelante introdujo el concepto de vinculación práctica de la educación y el trabajo. A modo de ejemplo un párrafo del discurso pronunciado en 1906 a los maestras y maestros:
“…hablemos de la patria como educadores obligados a servirla no con frases enfáticas y explosiones patrioteras, a fecha fija, en Mayo y en Julio, sino con la acción serena, meditada, perseverante y también entusiasta, de todo el año y de todos los momentos; la acción serena y consciente del maestro a quien no se oculta que no se vive sólo con el recuerdo de las glorias pasadas; que la obra iniciada por los patricios valientes de la Revolución, de la Independencia y de la Organización nacional, debemos continuarla todos, no ya en los campos de batalla, pero sí en el campo del trabajo que fecunda la tierra, hace andar las máquinas de la industria, activa el comercio que enriquece, civiliza las masas con la educación, busca y encuentra formas de organización social que aseguran bienestar general e impulsa en todas las formas el progreso y la felicidad humanas; en el campo del trabajo que también tiene sus héroes, brillantes, destacándose, unos; humildes, desconocidos, pero no menos eficaces, otros.”
Su labor no se detuvo. En 1904 fue designado interventor de varias escuelas normales de Córdoba, Santiago del Estero, Salta y Catamarca, fue profesor del Instituto del Profesorado Secundario y del Colegio Nacional del Noroeste. En 1905 fue nombrado Inspector Técnico General de la Enseñanza y posteriormente ocupó varios cargos en la gestión educativa.
Nunca dejó de escribir. Sus tres tomos de Textos de lectura corriente, Consejos a los maestros (1906), La educación común en Buenos Aires (1910), El profesor secundario (1915), Vacíos de la educación primaria (1916), el libro de lectura Pininos (1922), La escuela y el progreso social (1928) o Educación General (1938), son una muestra.
Salú Pizzurno! Por tu perseverancia en la discusión pedagógica, por tu búsqueda permanente de argumentos, por tu preocupación en conjugar la educación con la vida práctica.

Ruben Ruiz
Secretario General 


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