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Efemérides 23 de Septiembre – Promulgación Ley 13.010

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Gran paso hacia la igualdad plena de derechos políticos de la mujer en Argentina

Un día como hoy pero de 1947 se promulgó la ley 13.010 por la cual se reconoció la igualdad de derechos políticos entre mujeres y hombres, entre ellos el de votar y ser votadas y estableció el sufragio universal en la República Argentina. Por esa razón, se conmemora en nuestro país el Día Nacional de los Derechos Políticos de la Mujer.
Fue la culminación de una larga historia que se precipitó durante 1947 a velocidad crucero.
En 1907 se constituyó el “Comité Pro-Sufragio femenino”, integrado por las feministas Alicia Moreau, Sara Justo, Julieta Lanteri y Elvira Rawson de Dellepiane, entre otras. Precisamente, Julieta Lanteri -primera mujer en recibirse de bachiller en el Colegio Nacional de La Plata- logró ser incorporada al padrón electoral el 16 de julio de 1911 como resultado de un amparo que presentó en la justicia y fue la primera mujer sudamericana en ejercer el voto en las elecciones municipales del 26 de noviembre de ese año. Sufragó en un colegio del barrio porteño de La Boca.
Pero el Concejo Deliberante de la ciudad de Buenos Aires, agregó un requisito posterior para desbaratar la estrategia de Lanteri: haber cumplido el servicio militar. No obstante, logró presentarse en las elecciones de 1919 como candidata a diputada nacional, tras su reclamo de que la Constitución empleaba la designación genérica de ciudadano, sin remitir al sexo.
En 1921 la reforma constitucional de la provincia de Santa Fe reconoció el voto femenino que se aplicó en forma interrumpida hasta 1935 y en 1927 otra reforma constitucional reconoció el voto femenino para elecciones municipales y provinciales en la provincia de San Juan. Se aplicó a partir de 1928.
En 1945, el coronel Juan Domingo Perón crea la “Comisión Pro-Sufragio” Femenino en la Secretaría de Trabajo y Previsión, a cargo de la educadora riojana Rosa Bazán de Cámara y de la directora de la División del Trabajo y Asistencia de la Mujer, la abogada santafecina Lucila de Gregorio Lavié. En la campaña electoral de 1946 las dos alianzas que competían por la presidencia de la nación abogaban por el derecho al voto femenino, aunque después sus comportamientos fueran difusos y contradictorios. Al inaugurar las sesiones del Congreso Nacional en ese año, el presidente electo, Juan Domingo Perón, anunció que enviaría el proyecto de ley para reconocer el voto femenino y sus derechos políticos y sociales.
Evita ya se había puesto la campaña al hombro. Entre el 27 de enero y el 19 de marzo de 1947 pronunció seis alocuciones radiales exigiendo la discusión y sanción de la ley del voto femenino. Se popularizó su frase: la mujer puede y debe votar. Paradójicamente, el único medio gráfico de circulación masiva que las publicó fue el diario Clarín mientras que La Nación y La Prensa evitaron todo comentario público.
La discusión parlamentaria se inició en el Senado. El senador por Mendoza Lorenzo Soler, miembro de la UCR-Junta Renovadora e integrante del bloque peronista, presentó su proyecto de ley que reconocía una igualdad total de derechos y obligaciones para mujeres y varones en la vida, política, cultural, educativa y social. El senador radical Armando Antille se opuso parcialmente: aceptaba con reservas el voto femenino, pero no, que pudieran ser votadas. El bloque socialista jugó un papel importante para convencer a los senadores reticentes, timoneados desde la esfera pública por Alicia Moreau de Justo.
Obviamente, el bloque conservador se opuso en forma homogénea, con la excepción del constitucionalista Pablo Ramella, senador de pensamiento católico que apoyó el voto femenino argumentando que la función primordial de la mujer era la maternidad pero que la Constitución no prohibía el ejercicio de sus derechos políticos.
El 21 de agosto, luego de tres meses de debate, se aprobó y se remitió a la Cámara de Diputados.
Allí, se dio una situación controversial. Por diferentes motivos el tema no era prioridad para ninguno de los bloques mayoritarios y comenzaron a debatir con lentitud. El bloque conservador, a través del diputado por San Luis, Reynaldo Pastor, se opuso al proyecto de ley sosteniendo que el voto femenino debía ser optativo porque afectaba el rol de madres. Peor aún fue el proyecto del diputado laborista Miguel Petruzzi, electo por el oficialismo, quien propuso la no obligatoriedad del voto femenino y que, en caso de querer ejercerlo, las mujeres debían acreditar haber completado la educación primaria. La aprobación del proyecto se demoraba y se corría el peligro de que el trámite perdiera estado parlamentario el 1º de octubre de ese año.
En ese contexto, Eva Perón llamó a las mujeres a participar de una marcha al Congreso Nacional para el 3 de septiembre, coincidente con la convocatoria a los diputados para sesionar sobre tablas. La marcha fue multitudinaria pero la sesión fracasó por falta de quórum.
El bloque radical, favorable a la sanción de la ley, no quería avanzar para que no se aplicara en las elecciones del año siguiente y el bloque peronista tenía posturas divergentes. La mayoría para aprobar la ley no estaba garantizada. La cuestión se comenzó a zanjar al detenerse en una discriminación existente desde siempre pero lamentablemente naturalizada hasta ese momento: las mujeres carecían de documento de identidad, por lo tanto, no podían votar. El ministro del Interior, Ángel Borlenghi acordó entonces con el presidente del Bloque de los 44, Ricardo Balbín, que la ley no se aplicaría hasta que no se confeccionara el padrón femenino. Eso implicaba una serie de pasos legales y administrativos que excedían los plazos de la elección del año siguiente.
Simultáneamente, Eva Perón continuaba presionando para que se convocara a una nueva reunión ante el peligro de caducidad del proyecto de ley. La misma se realizó el 9 de septiembre de 1947, con la presencia de Evita en los palcos del Congreso Nacional; la discusión fue acalorada y llena de acusaciones cruzadas, pero breve y se votó afirmativamente.
El 23 de septiembre se convocó a una nueva manifestación a Plaza de Mayo para participar de la promulgación de la Ley 13.010 que consagraba a la mujer argentina el derecho a votar en todo el territorio nacional y cuyo texto fue entregado por el presidente de la Nación a Evita delante de decenas de miles de mujeres y algunos hombres…
Como consecuencia de esta promulgación, el Congreso Nacional sancionó la Ley Nº 13.482 creando el Registro Nacional de las Personas (ReNaPer) y un documento de identidad especial para las mujeres denominado «Libreta Cívica» (LC), equivalente a la Libreta de Enrolamiento (LE) de los varones. Un dato sólo para tener una magnitud de lo que significó la consagración de este derecho político básico: el padrón electoral que estaba constituido por 3.405.173 de ciudadanos en 1946, creció a 8.613.998 de ciudadanos/as en 1951.
Salu! Por la perseverancia, por quitar un velo primitivo en la vida cotidiana de nuestro país, por plantar un mojón en la lucha de los derechos colectivos que sirve como guía para lograr otros derechos que aún faltan conquistar.

Ruben Ruiz
Secretario General 


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