img_home_13
img_home_13
img_home_12
home2
img_home_12
img_home_11
img_home_7
img_home_5
img_home_8
img_home_4
img_home_9_opt
previous arrow
next arrow
Shadow

Efemérides 24 de Abril – Juana Manso

Compartir

Educación pública y feminismo

Un día como hoy pero de 1875 nos dejaba Juana Paula Manso, maestra, escritora, periodista, traductora, una de las iniciadoras del movimiento por la educación pública masiva y precursora del feminismo en Argentina.
Nació en Buenos Aires en 1819. Hija del ingeniero y agrónomo andaluz José María Manso y de Teodora Martínez Cuenca. Aprendió a leer a corta edad preguntando por las letras y combinando los sonidos. Cursó sus estudios primarios en la Escuela Normal Montserrat, se interesó en el idioma francés y estudió canto y música en la Academia de Antonio Picazzarri y de piano con el maestro Pedro Esnaola. Su padre era funcionario del gobierno de Rivadavia por lo que Juana estuvo rodeada de acaloradas discusiones políticas desde su infancia.
A los 13 años tradujo del francés El egoísmo y la amistad o los defectos del orgullo y Mavrogenia o la heroína de Grecia con el seudónimo de “Una joven argentina”. Los problemas de su padre con el gobierno rosista implicaron la confiscación de sus bienes y el exilio familiar en Uruguay y Brasil. Su curiosidad la llevó a ser una autodidacta en literatura y pedagogía y aprender rudimentos de otros idiomas. En Montevideo escribió sus primeros poemas y publicó “Recuerdos de la infancia” en el periódico “El Nacional”.
En 1841 fundó en su casa el “Ateneo de Señoritas”, escuela para niñas donde se enseñaba gramática, lectura, aritmética, geografía, francés, moral, piano, labores y dibujo. En 1842 comenzó el sitio a Montevideo y se fue con su familia a Rio de Janeiro. Allí, impartió clases de castellano y francés, se acercó a la literatura portuguesa, ingresó al Conservatorio de Arte Dramático y se animó con la filosofía. Publicó Fragmento sobre una momia egipcia que se halla en Río de Janeiro. En 1843 retornaron fugazmente a Montevideo donde Juana fue nombrada directora de una escuela para niñas pero las penurias económicas hicieron que retornaran a Rio de Janeiro.
Conoció a Francisco Sá de Noronha, compositor y violinista brasileño con éxito en Rio de Janeiro y Pernambuco y se casaron en 1845. Juntos emprendieron una gira artística por el norte brasileño y luego incursionan en EE UU. Los conciertos de Noronha en Filadelfia y Nueva York tenían buenas críticas pero los ingresos económicos eran escasos. Juana trabajó de maestra, aprendió nuevos métodos educativos, tomó contacto con los abolicionistas y registró el papel de la mujer en esa sociedad. En 1846 nació su primera hija, Eulalia, y la falta de recursos hizo que emigraran a Cuba. Tuvieron una buena recepción y el idioma y la idiosincrasia del pueblo cubano ayudaron mucho.
No obstante, registró el nivel de explotación del dominio español basado en el trabajo esclavo en las plantaciones de azúcar. En marzo nació su segunda hija, Herminia, y escribió su primera obra teatral El huérfano. A mediados de ese año retornaron a Brasil y volvió a la enseñanza. En esos años compuso las obras La familia Morel, Esmeralda y A Saloia, con música de su marido, que se estrenaron con éxito en varios teatros de Brasil.
En 1852 fundó “O jornal das Senhoras. Modas, Litteratura, Bellas-Artes, Theatros e Critica”. Innovadora publicación donde escribió artículos sobre la emancipación de la mujer, contra el racismo y la esclavitud, poemas, crónicas de viaje e intercaló su novela “Misterios del Plata”. Al año siguiente murió su padre, sostén anímico y rueda de auxilio económica, su esposo la abandonó, quedó sola con sus dos hijas y regresó a Buenos Aires. Juana había sufrido con el matrimonio pero consideraba que era un deber sostenerlo, a pesar de los maltratos que recibía. La separación le dio otra visión práctica de su existencia. Podía escribirlo en sus publicaciones pero no podía aplicarlo en su vida. Eso cambió.
El 1º de enero de 1854 fundó Álbum de señoritas, en espejo de su anterior publicación en Brasil. Agregó artículos sobre filosofía, avances científicos, críticas al accionar de la iglesia, comentarios irónicos sobre modas y un folletín contra el racismo, “La familia del Comendador”. Produjo escozor en la élite porteña y en el clero y debió cerrar la publicación por falta de recursos económicos. Dio clases particulares de francés, portugués e italiano pero no alcanzaba para vivir. En 1856 regresó a Rio de Janeiro, se reencontró con Noronha, intentaron una reconciliación con nuevas reglas, crearon el Teatro Ginásio Dramático, trabajó como actriz junto a sus hijas, pero la vida en pareja fracasó y el matrimonio se separó definitivamente. Ese hecho produjo un nuevo retorno a Buenos Aires.
Conoció a Sarmiento. Congeniaron rápidamente sobre educación y fue nombrada directora de la Escuela Normal Mixta Nº1. Durante seis años fue un laboratorio teórico y práctico. Desarrolló técnicas educativas innovadoras con materiales inéditos, implantó los recreos, eliminó los castigos físicos, implementó la enseñanza de inglés, francés, música, educación física. Sufrió persecuciones por avanzar con esta política y tuvo que mudarse dos veces por el hostigamiento conservador y oscurantista. También colaboró en la primera etapa de la revista “Anales de la Educación Común”, publicación creada por Sarmiento para difundir la educación popular.
En 1862 publicó Compendio de la Historia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, primer manual de historia para escuelas y en 1864 creó junto a Eduardo Mansilla el periódico literario dirigido a mujeres “La flor del Aire”, escribió Mujeres ilustres de América del Sud en la que describía la vida de mujeres que lucharon por la independencia y el relato Margarita donde develaba la hipocresía de las relaciones de pareja en el siglo XIX.
En 1865 renunció al cargo de directora del Normal Nº1 cuando fue obligada a despedir a los alumnos varones. Ese mismo año, dirigió “Anales de la Educación Común, Segunda parte”, desde donde promovió la educación popular, gratuita, mixta, homogénea, metódica y científica, la creación de jardines de infantes y la profesionalización de la tarea docente. Como se ve, fue una lucha continua.
En 1866 fundó la primera Biblioteca Pública en Chivilcoy, donó 144 libros, entregó el Reglamento de Bibliotecas de Nueva York traducido por ella y realizó una célebre conferencia para recaudar fondos. Pero tropezó cuando quiso profundizar en conferencias sobre Escuelas Comunes y la Reforma religiosa en Europa. Con el triunfo de Sarmiento como presidente volvieron a soplar vientos a favor. En paralelo, fue corresponsal de la Sociedad de Amigos de la Educación Popular de Montevideo.
En 1871 fue designada miembro de la Comisión Nacional de Escuelas y dio impulso a nuevas prácticas pedagógicas, los concursos para puestos directivos, la creación de cooperadoras escolares, las comisiones parroquiales para la infancia indigente, la promoción de escuelas para adultos y promovió el Reglamento de Escuelas para resolver problemas y simplificar trámites y traslados. Simultáneamente, fue nombrada vicedirectora interina de la Escuela Graduada Nº1 donde elaboró un programa para promover el gusto por la lectura, fue cofundadora de la Sociedad Pestalozzi y tradujo la obra de Horace Mann Lecciones sobre objetos para los maestros y los padres.
Se enfrentó a funcionarios nacionales, municipales y de la provincia de Buenos Aires, a las damas de la Sociedad de Beneficencia, a las autoridades eclesiásticas y también a directivos y maestros por la radicalidad de sus ideas. Luchó por una mayoría femenina en los cargos docentes y su capacitación continua, el reconocimiento de igualdad real entre mujeres y hombres, la igualdad educativa para niños/as todas las clases sociales, el profesionalismo docente con salarios adecuados y vacaciones y, en otro plano, por la libertad religiosa, el matrimonio civil y la protección de los pueblos originarios.
Salú Juana Manso!! Por tu claridad conceptual, por tu capacidad de trabajo, por tu defensa incansable de los derechos de la mujer y el derecho igualitario a la educación, por tu gestión demoledora, por tu coherencia ante la incomprensión y tu firmeza ante las ideas inmovilizantes.

Ruben Ruiz
Secretario General 


Compartir
Volver arriba