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Shadow

Efemérides 24 de noviembre – Freddie Mercury

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Un día como hoy se despedía Farrokh Bulsara

Un día como hoy se despedía Farrokh Bulsara, popularmente conocido como Freddie Mercury. Líder de la banda británica Queen, músico, compositor, cantante e ícono del rock a escala global.
Hijo de Jer y Bomi Bulsara, indios de descendencia farsi o persa, creyentes del zoroastrismo, que vivían cerca de Mumbai, India. Por razones laborales de Bomi, cajero de la Secretaría de Estado para las Colonias Británicas, se trasladaron a Zanzíbar, una isla frente a Tanganica en África Oriental (hoy Tanzania); allí nació Freddie en 1946. Vivían en un departamento frente al mar en la parte histórica de la ciudad, rodeados de un laberinto de calles angostas, bazares y mezquitas.

Freddy comenzó sus estudios primarios en la Escuela de Misioneros Anglicanos de Zanzíbar, pero a los 8 años sus padres decidieron que retornara a la India al cuidado de su tía y sus abuelos. Allí, ingresó a la escuela Anglicana de San Pedro, en Panchgani, cerca de Mumbai. En la casa de sus abuelos descubrió el amor por la música. Las autoridades escolares también y le propusieron a la familia que estudiara piano, con un ligero aumento de la cuota mensual. Así fue como Freddie se transformó en un pianista de vuelo, antes de descubrir que también podía ser un buen guitarrista, cantante y compositor.

Continuó su educación en la escuela Santa María de Mumbai donde armó un grupo musical, llamado The Hectics, que tocaba canciones de Cliff Richard, Little Richard y Buddy Holly, su primera aproximación al buen rock and roll. A los 17 años volvió a Zanzíbar, que era una colonia inglesa y cuyo pueblo peleaba por su independencia en una sangrienta guerra. Al año siguiente, Tanganica y Zanzíbar se unieron, lograron la independencia de Gran Bretaña, formaron la República Unida de Tanzania y eligieron presidente a su líder Julius Nyerere. Freddie y su familia se trasladaron a Inglaterra y comenzaron otra etapa. El nuevo barrio fue Feltham, cerca del aeropuerto de Heathrow. Su nueva escuela, la politécnica de Isleworth. Su nuevo estilo de vida: trabajador de una empresa de catering en el aeropuerto y empleado en un almacén del barrio. Finalizó la escuela con altas calificaciones, lo que le permitió ingresar a la Escuela de Arte Ealing de Londres y estudiar arte y diseño gráfico.

Entonces, debió mudarse. Su nuevo barrio: Kensington; su nueva profesión: diseñador de ropa y colaborador en periódicos. Cuando se recibió de diseñador, se acercó más a la música e integró diversos grupos sin mayor trascendencia. Hasta que, en 1970, con sus ex compañeros de la escuela, el guitarrista Brian May y el baterista Roger Taylor, decidieron formar Queen. Se incorporó el bajista John Deacon y con ellos fue, definitivamente, Freddie Mercury. Cartón lleno y a la cancha. Adrenalina y mezcla de sonidos globales. En 1972, Mercury aporta sus conocimientos de diseñador gráfico y produce el logo de la banda en el que mezcla los signos del Zodíaco de sus cuatro integrantes y parte del escudo real. Un acierto visual.

Queen editó discos sin solución de continuidad, hasta que en 1975 empezó a jugar en primera con el álbum Una noche en la Opera con dos temas dominantes: “Rapsodia Bohemia”, que fue un éxito demoledor aunque durara 6 minutos, y el himno romántico “Love of My Life”. En 1977 apareció News of the World, con la esperanzadora “Spread your Wings” y dos temas que adoptarían las hinchadas inglesas de futbol: “We Will Rock You” y “We are the Champions”, que solo acallarían en México ’86 ante el gol de la mano de Dios y el mejor gol de la historia de los mundiales ejecutados por El Barrilete Cósmico.

No todo fue música en la vida de Freddie. En 1970 había conocido a Mary Austin, para quien compuso “Love of My Life” y con quien mantuvo un vínculo de amor toda su vida, aunque solo convivieron seis años, hasta que Freddie asumió su homosexualidad. Luego hubo amores traicioneros, como el de su manager y asistente personal Paul Prenter, y otros incondicionales, que lo acompañaron hasta sus últimos días, como el de Joe Fanelli, su cocinero, y Jim Hutton, que fue su compañero durante 13 años.

En 1978, desembarcó el álbum Jazz, con las arrolladoras “Don’t Stop me now” y “Bicycle race”; en 1979 “Crazy little thing called love”; en 1980 The game, con “Another one bites the dust” y “Play the game”. Luego tuvieron un bajón artístico, problemas de relación humana en la banda y depresiones varias. Pero se recuperaron de a poco y en 1984 se reconciliaron con el álbum The Works, con dos temazos de base percusiva formidable como “I want to break free” y “Radio Ga Ga”. En 1986 sale al ruedo A Kind of Magic, con “Friends wil be Friends” y “One visión”. Además, harían su gira más exitosa, Magic Tour, en la que Freddie expondría públicamente su admiración por la cantante de ópera catalana Montserrat Caballé y su deseo de cantar con ella. No pasó mucho tiempo, en 1987 ambos fusionaron ópera y rock and roll en una mítica canción llamada “Barcelona”, que dio nombre a un álbum solista y fue elegida himno oficial de los Juegos Olímpicos de 1992, que se desarrollaron en esa ciudad. En 1989 Queen editó The Miracle, con la desesperada “I want it all” y en 1991 saldría de los estudios el álbum Innuendo con una apacible “These are the days of our lives” y un tema premonitorio: “The show must go on” (el espectáculo debe continuar).

Si hubo algo particular en las actuaciones de Freddie Mercury fueron su voz y su carisma. Para hablar tenía un registro de barítono pero para cantar alcanzaba el de tenor. Voz vibrante y clara con una dicción depurada. Notable para un rockero. Su química con el público fue singular desde el comienzo. Transmitía una energía contagiosa y lograba armar coros multitudinarios que lo seguían con alegría y bastante afinación. Sus recitales fueron muestras magistrales de comunicación y energía colectiva.

Otra característica era que tenía en su genética muchas de las contradicciones del imperio británico. Hijo de indios de descendencia persa, nacido en una colonia inglesa de África, marginado en sus primeros tiempos en Londres por su origen, defensor del reinado imperial pero consciente de las consecuencias del belicismo que lo llevó a participar en el Live Aid, el festival solidario más grande del mundo por la hambruna de los desplazados etíopes, pero también, a tocar en Sudáfrica cuando la mayoría del mundo estaba boicoteando al sanguinario gobierno del “apartheid” o a fotografiarse con el dictador Roberto Viola antes del maravilloso recital en la cancha de Vélez Sarsfield, en Buenos Aires.

Fueron solo 45 años. Un día de 1991, un desmejorado Freddie Mercury hizo público que padecía sida. Al día siguiente se apagó su voz.
Salú Freddie!! Por tu creatividad y tu polenta, por tu habilidad para lograr esa mezcla de potencia rockera, acordes de música venida de remotos tiempos sajones y acompañamientos corales de multitudes afinadas, y por asumir con naturalidad tus elecciones en momentos en que no era para nada fácil ante una sociedad conservadora y moralmente rígida.

Ruben Ruiz
Secretario General 


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