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Efemérides 27 de Febrero – Alice Hamilton

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Alice Hamilton

Un día como hoy pero de 1869 nacía Alice Hamilton, médica estadounidense, pionera de la medicina ocupacional, experta en toxicología industrial, especialista en el estudio de los efectos de metales industriales y compuestos químicos a los que estaban expuestos los trabajadores/as, feminista, primera profesora en la Universidad de Harvard, activista por la paz y reformista social.
Hija de Gertrude Pond y Montgomery Hamilton, una pareja acomodada residente en Indiana. Fue la segunda de cinco hermanas/os (Edith, educadora y especialista en civilizaciones griegas y romanas; Margaret, también educadora; Norah, artista y Arthur, escritor, profesor de español y decano ayudante para alumnado extranjero en la Universidad de Illinois).
Su educación primaria fue dictada por profesores en su casa, tal la costumbre de la familia respecto de las mujeres. Posteriormente, completó sus estudios en la escuela de Jóvenes Señoritas Miss Porter en Farmington, Connecticut, y regresó a Indiana para estudiar ciencias y anatomía en la Universidad de Fort Wayne. Se recibió como doctora en medicina en la Universidad de Michigan en 1893 y adquirió experiencia con las residencias realizadas en el Hospital Northwestern para Mujeres y Niños en Minneapolis y en el Hospital de Nueva Inglaterra para Mujeres y Niños en las afueras de la ciudad de Boston. Sin embargo, la medicina clínica no terminaba de convencerla.
Reingresó a la Universidad de Michigan y estudió bacteriología como ayudante de laboratorio del profesor Frederick George Novy. Comenzó su acercamiento a la salud pública. En 1985 viajó a Alemania para perfeccionar sus conocimientos de bacteriología e incursionar en la patología. Fue rechazada con argumentos misóginos en Berlín, pero aceptada en Frankfurt. Esta experiencia la acercó al feminismo y a la defensa de los derechos de las mujeres. Retornó a EE UU y finalizó su especialización en la Universidad Johns Hopkins, donde trabajó con el patólogo Simon Flexner.
En 1897 la contrataron como profesora de patología en la Universidad del Noroeste y finalizado el contrato arribó a Chicago, donde se convirtió en miembro y residente de Hull House, una casa de asentamiento que ayudaba e integraba a obreros pobres y enfermos, inmigrantes y huérfanos creada por el movimiento de reformistas sociales. Alice convivió con la enfermedad y la miseria. Allí comenzó su interés por la medicina del trabajo.
En 1902 trabajó como bacterióloga en el Instituto para Enfermedades Contagiosas, investigó las causas que produjeron la epidemia de fiebre tifoidea y tuberculosis en Chicago. Su informe derivó en la remoción del jefe sanitario del área por la Junta Sanitaria municipal. Luego, estudió las causas de lesiones y enfermedades laborales en la ciudad y en 1908 publicó Enfermedades industriales: con especial referencia a aquellas en las que se emplea a mujeres. Luego investigó el envenenamiento por monóxido de carbono en los trabajadores del acero, por mercurio en las fábricas de sombreros, y el síndrome del dedo muerto provocado por las vibraciones de los martillos neumáticos.
En 1910 comenzó la carrera de salud pública y seguridad laboral y, al poco tiempo, fue nombrada por el gobernador como revisora médica en la Comisión de Enfermedades Ocupacionales de Illinois. Lideró las investigaciones sobre las consecuencias del uso del plomo y otras sustancias tóxicas en los lugares de trabajo, generó la Encuesta de Illinois que demostró algunas causas de los envenenamientos y enfermedades en los procesos industriales y expuso a los empresarios por sus responsabilidades al respecto. La contundencia de los informes impulsó las primeras leyes de compensación laboral en Illinois (1911), Indiana (1915) y otros estados. Comenzaba la seguridad e higiene industrial a escala nacional en los EE UU. Y ella se convirtió en una autoridad en la materia.
En la década siguiente se especializó en los desórdenes tóxicos ocupacionales; focalizó sus investigaciones sobre los impactos producidos por sustancias como anilinas, monóxido de carbono, mercurio, tetraetilo de plomo, radio, benceno, sulfuro de carbono y sulfuro de hidrógeno. Su método de investigación era la “epidemiología del cuero de zapato»: visitas personales a fábricas, entrevistas con trabajadores y recopilación de diagnósticos de casos de envenenamiento. Durante la Primera Guerra Mundial le encargaron investigar una enfermedad que sufrían los trabajadores de municiones. Recomendó el uso de ropa protectora que debía ser lavada al final de cada jornada y logró la desaparición de ese mal.
El Departamento de Trabajo de EE UU le confió la investigación sobre la llamada enfermedad de los «dedos muertos» entre los cortadores de piedra caliza de Indiana y la alta incidencia de tuberculosis pulmonar entre los talladores de lápidas de las industrias de granito de Massachusetts y Vermont. Posteriormente, integró el Comité para la Investigación Científica de la Mortalidad por Tuberculosis en Comercios Contaminantes. En todas esas áreas consiguió reformas considerables y nuevas leyes.
En enero de 1919 fue nombrada profesora en el departamento de Medicina Industrial de la Universidad de Harvard. Fue la primera mujer en esa casa de estudios. Pero la misoginia se hizo presente. Nunca fue titularizada; le renovaban el contrato cada tres años, nunca tuvo un ascenso en sus 16 años de profesorado, no pudo participar de la vida del club de la universidad, de actividades sociales ni de las ceremonias inaugurales.
No le importó. Publicó Venenos industriales en USA, primer libro sobre el tópico (1925), Toxicología Industrial (1934) y En la conferencia sobre tetraetilo de plomo en Washington DC (1935). En 1943 publicó su autobiografía Explorando los oficios peligrosos, obra demoledora. Paralelamente, investigó las enfermedades de los mineros del cobre en Arizona y, años más tarde, los efectos de la viscosa en la elaboración del rayón.
Su actividad política y reivindicativa no fue menor. Integró organizaciones que luchaban por el control de la natalidad, el Comité Estadounidense para la Democracia y la Libertad Intelectual, la Federación Nacional de Consumidores, Amigos Americanos de la Democracia Española, el Congreso Internacional de Mujeres, el Consejo Nacional de Amistad Soviético-Estadounidense, la Cruzada Estadounidense de la Paz (que se opuso a la guerra de Corea y la proliferación de armas nucleares), el Comité Americano para la Protección de los Nacidos en el Extranjero y, con mucha valentía, ayudó a numerosas personas acusadas de ser comunistas durante el oscuro período del macartismo en EE UU.
Por estas actividades fue celosamente investigada por el FBI durante muchos años, sus vecinos fueron interrogados regularmente sobre posibles acciones subversivas de Alice, su correspondencia intervenida. Su enfrentamiento público con John Edgar Hoover, director del FBI, fue desigual pero emblemático para muchos ciudadanos Nunca lograron acusarla de actividades deshonestas, ilegales o antinorteamericanas.
Investigadora incansable, ícono de la salud laboral y la higiene industrial en EE UU, consecuente con sus ideas y perseverante en sus acciones, valiente, insobornable, inquebrantable.
Salú, Alice! Por tu legado que disfrutan muchos trabajadores/as sin conocerte, por tu coraje para incursionar en lugares sagrados para los patrones y develar sus mecanismos de irresponsabilidad laboral, por tu recorrido interminable por fábricas, domicilios y hospitales, por tu lucha contra los enemigos invisibles que devoran nuestra salud. Hoy serías bienvenida para enfrentar a la pandemia.

Ruben Ruiz
Secretario General 


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