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Efemérides 30 de Septiembre

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Elena Musmanno

Un día como hoy pero de 1908 se despedía Elena Musmanno, bióloga, especialista en nutrición, docente, funcionaria de la ONU, investigadora y consultora internacional. Promotora de huertas en los colegios y de la educación nutricional en las escuelas. Nutricionista de comedores escolares, comunidades mapuches, marinos mercantes y presidentes.
Nació en 1908 en la ciudad de Buenos Aires. Cuando cursaba el cuarto año en la Escuela Normal Nº 7, en 1932, conoció al profesor Pedro Escudero que estaba recorriendo escuelas para informar sobre la futura creación de la carrera de dietista. Efectivamente, en 1933 el Concejo Deliberante de la ciudad de Buenos Aires crearía la Escuela de Dietistas a cargo del Instituto Municipal de Nutrición, en 1934 se incorporó la cátedra de Nutrición Clínica en la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA y meses después el Curso para la formación de Médicos Dietólogos.
En 1935 Elena ingresó en el curso de dietista que tenía características similares a una carrera universitaria, bajo la dirección del profesor Escudero. Hubo una minuciosa selección. Se presentaron 300 postulantes, fueron preseleccionaron 72 y quedaron 21, luego del examen de ingreso que interrogaba sobre sobre anatomía y fisiología humanas, química orgánica, botánica general y puericultura. A mitad de la cursada se realizó un examen de aprovechamiento; fue superado por 13 alumnas, de las cuales solo 9 pasaron al segundo año.
Al final de ese año, Elena Musmanno ganó un concurso para desempeñar tareas en el Instituto Municipal de Nutrición, donde se aplicaba lo aprendido y trabajaba doce horas diarias. Su salario mensual era de 100 $MN (pesos moneda nacional), que destinaba a la economía familiar.
En 1937, mientras cursaba el tercer año, fue designada jefa de Cocina de Distribución y Refectorios. El refectorio era uno de los lugares de las prácticas, donde se creó un comedor dietético que brindaba a los enfermos el menú de su régimen bajo la observación del médico sin que tuvieran que abandonar el recinto.
Los sábados, luego de dar de almorzar a los pacientes, se reunían el director, los funcionarios, los profesores y las alumnas y preparaban un menú económico y calculado acorde a las leyes de la alimentación, que imprimían y conservaban. Lo denominaban “sábado blanco”.
En 1938 el profesor Escudero fue designado médico del presidente de facto Roberto M. Ortiz que sufría diabetes, hipertensión y obesidad. Escudero le confió a Musmanno la confección y preparación de los menús dietéticos para el presidente. Pero Elena, en paralelo, cumplía una tarea voluntaria y necesaria en la Escuela Modelo de Infantes: preparaba la comida para cientos de niños en extrema pobreza.
Ese mismo año el Instituto Municipal de Nutrición y su Escuela se transformaron en instituciones nacionales y Elena Musmanno se recibió con diploma de Honor. Fue la primera promoción de dietistas en Argentina y la conformaron ocho alumnas.
Además, fue nombrada en la Sección Investigaciones Biológicas del Instituto a cargo de las dietas de los animales de estudios experimentales del bioterio. El 1º de abril de 1941 fue miembro fundadora de la Asociación Argentina de Nutrición y Dietoterapia.
En 1945 se creó la Escuela Nacional de Dietistas y ganó por concurso el cargo de profesora titular de la cátedra de Cocina Dietoterápica, concebida para enfatizar la importancia del manejo de los alimentos y su preparación en la curación de los enfermos. En 1947 fue miembro fundadora de la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas, hoy, Sociedad Argentina de Nutrición.
En 1949 se presentó a un concurso para una beca latinoamericana que implicaba estudiar en EE UU y estaba dotada de U$S 1000 anuales. La ganó. Ingresó en la Universidad de Siracusa, estado de Nueva York, donde vivió entre 1950 y 1953. Un día escuchó que un compañero vociferaba que era fácil estudiar como becarios porque no tenían que trabajar. Renunció a la beca y sostuvo su economía limpiando de madrugada las aulas en las que estudiaba. En 1951 y 1952 trabajó en el laboratorio de Food and Nutricion y en 1953 se graduó con el título de Master en Ciencias de la Nutrición.
Desde Argentina le solicitaban su vuelta dado que el profesor Escudero se había jubilado como director del Instituto Nacional de Nutrición y otros funcionarios se habían retirado. Retornó y fue designada subjefa interina de la división de Biología Experimental.
A finales de 1953, el Ministro de Salud, Ramón Carrillo, la nombró dietista en el dispensario de emergencia en la aldea Termas de Copahue, en la ladera del volcán Copahue (provincia de Neuquén), para estudiar la manera de relacionar los efectos curativos de las aguas termales con la dietoterapia.
Las condiciones de vida eran durísimas. La cocinera renunció agobiada por esas condiciones y el director del dispensario decidió cerrarlo. Pero Elena se opuso. Cocinó diariamente para los 50 enfermos y 20 profesionales del dispensario; asimismo, verificó que no llegaban alimentos frescos (leche, verduras, frutas, carne, huevos) y que los lugares más cercanos para comprarlos eran Alto Biobío (Chile) a más de 10 horas de camino a mula o Chos Malal (provincia de Neuquén) a tres días de distancia. Pidió dos mulas y un guía y se encargó de buscar regularmente los alimentos necesarios para todos/as.
Durante su estadía convivió con los mapuches a quienes ofreció conocimientos sobre otro tipo de alimentación para niños y ancianos, otras formas de labranza de la tierra y sobre la importancia del lavado de manos antes de ingerir alimentos o de vacunarse. A su vuelta fue designada en el cargo de jefa del Laboratorio de Biología Experimental.
A principios de 1955, junto a otros profesionales del Instituto, realizó el plan de alimentación de la flota mercante del Estado y le encargaron su puesta en práctica y evaluación. Solicitó, entonces, embarcarse en un carguero para establecer las dietas adecuadas. Fue embarcada en un viaje a Rusia que duraría 5 meses. Un tifón dañó el barco que ancló en las costas de Marruecos. Como las reparaciones durarían meses, viajó a Egipto a estudiar la nutrición de ese pueblo milenario y a visitar las Pirámides y a Jerusalén, donde se sumergió vestida en el rio Jordán como tributo a Jesús de Nazaret.
Cuando fue informada que el barco sería reparado en Gran Bretaña, decidió volver. De inmediato, se encontró con la injusta noticia de que la dictadura del ’55 la había dejado cesante en su trabajo y resolvió irse de Argentina. En pocos meses, fue convocada por Naciones Unidas para elaborar una política de alimentación y nutrición nacional y regional para América Central. Desde 1956 hasta 1965 fue consultora en nutrición de la FAO, en 1960 la nombraron Oficial de Nutrición para Centroamérica y, paralelamente, miembro de la Academia de Ciencias de Estados Unidos.
En 1964 fue designada Oficial para Educación y Nutrición en Irán, donde realizó la planificación de la carrera universitaria de nutricionista y desarrolló programas de nutrición aplicada en áreas rurales. En 1965 retornó a nuestro país y junto a Comisión Católica Argentina para la Campaña Mundial contra el Hambre comenzó a crear huertas escolares, con apoyo de la FAO. En 10 años creó 1400 huertas.
En 1966, el gobierno de Humberto Illia la nombró miembro del Consejo Nacional de Educación para planificar la educación alimentaria infantil y organizar comedores escolares. Dirigió programas en Corrientes, Neuquén, Catamarca y La Rioja, donde fue pionera del riego por goteo. Lamentablemente, la dictadura encabezada por Onganía terminó con su trabajo, cerró el Instituto Nacional de Nutrición y destruyó sus laboratorios y su biblioteca (la más grande de Sudamérica en esta temática).
No obstante, entre 1977 y 1981 cursó el doctorado de biología y a los 70 años obtuvo el título de Doctora en Ciencias Biológicas con la tesis El programa alimentario nutricional para la familia rural.
Dulce y firme respuesta a una nueva y sangrienta dictadura que asoló nuestras vidas.
Salú Elena!! Por tu tesón, por tu sabiduría, por enseñar a cuidarnos, por ayudar a los más necesitados ofreciendo herramientas prácticas, por las 20.000 huertas escolares que hoy existen en Argentina.

Ruben Ruiz
Secretario General 


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