img_home_19
img_home_19
img_home_19
img_home_19
img_home_19
img_home_19
img_home_19
img_home_19
img_home_19
img_home_19
img_home_19
home2
img_home_19
img_home_19
img_home_19
img_home_19
img_home_19
img_home_19
img_home_18
img_home_13
img_home_13
img_home_12
img_home_11
img_home_7
previous arrow
next arrow
Shadow

Efemérides 27 de Abril – Samuel Morse

Compartir

El pintor que terminó siendo un gran inventor

Un día como hoy pero de 1791 nacía Samuel Finley Breese Morse, pintor e inventor estadounidense, co-creador del telégrafo que permitió transmitir mensajes a través de pulsos eléctricos y del código que lleva su nombre. Además, junto a su socio, instalaron el primer sistema de telegrafía en EE UU.
Nació en Charleston, un barrio de las afueras de Boston, estado de Massachusetts. Primer hijo de la pareja formada por Elizabeth Breese Morse y el geógrafo y pastor calvinista Jedidiah Morse. Cursó sus estudios primarios y secundarios en el Phillips Academy de Andover y, posteriormente estudió en la universidad de Yale, donde cursó materias tan disímiles como pintura, matemáticas, filosofía religiosa y veterinaria equina. También estudió electricidad con el profesor Benjamín Silliman y con Jeremiah Day.
Su vocación por la pintura se cruzaba permanentemente con su interés por los descubrimientos y experimentos emparentados con la electricidad. Ambas pasiones convivían y competían en los deseos del joven Samuel Morse.
Sobrevivía económicamente con las pinturas que creaba y con clases particulares que impartía; luego trabajó para un editor de Boston y, finalmente, logró viajar a Londres para perfeccionarse en dibujo. Se especializó en la representación de escenas históricas. Retornó a Nueva York, se instaló en el circuito pictórico de la ciudad y fue un reconocido retratista de personajes y sucesos históricos. En 1826 fue cofundador y presidente de la Academia Nacional de Dibujo.
Se casó con Lucrecia Walker con quien tuvo cuatro hijos y de quien enviudó siete años después, hecho que lo sumergió en una profunda depresión y que implicó devastadoras consecuencias económicas dado su desgano por continuar con sus obras artísticas de las cuales vivía.
No obstante, emprendió un nuevo viaje a Europa y en el viaje de vuelta conoció al médico e inventor Charles Thomas Jackson con el que entabló largas conversaciones sobre los avances en electricidad y electromagnetismo. Allí se enteró que si se interrumpía un circuito eléctrico se producía una chispa y se le ocurrió que esa interrupción podía usarse para generar una manera de comunicarse. Que el impulso eléctrico se podía mover a través de un alambre, “hablar” y ser parte de un sistema elemental de comunicación. Se obsesionó con la idea.
Al bajar del barco ya tenía diseñado un incipiente telégrafo y pergeñado la idea de un rudimentario sistema telegráfico de alambres con un electromagneto incorporado. Con los elementos que tenía en su estudio de pintura (caballete, lápiz, piezas de un reloj y un péndulo fabricó un aparato de grandes dimensiones. Su funcionamiento era simple: si no había flujo eléctrico, el lápiz dibujaba una línea recta sobre el papel. Cuando el flujo aparecía, el péndulo oscilaba y la línea se rompía con un dibujo en zigzag.
El 6 de enero de 1833 realizó la primera demostración pública de su telégrafo. Continuó perfeccionando su invento y se sumergió en las dificultades que presentaba la posibilidad de que una señal telegráfica se pudiera transmitir a una distancia importante. Recibió una gran ayuda del profesor en química Leonard Gale con quien elaboró un sistema de circuitos adicionales (relés) que interrumpían la señal eléctrica a intervalos frecuentes y permitían abrir otros circuitos independientes a modo de repetidores que generaban una nueva señal con corriente procedente de pilas distribuidas a distancia a partir de la señal débil recibida por la línea. En 1835 presentó el primer modelo de sistema telegráfico.
Perfeccionó el sistema y se asoció al maquinista e inventor Alfred Vail que cumplía tres condiciones: inteligencia, habilidad, y dinero suficiente para bancar la parada y desarrollar una telegrafía eléctrica de mayor calidad. Para eso, necesitaban crear un mecanismo para transmitir el lenguaje habitual utilizando solo pulsos eléctricos y silencios entre ellos.
Morse inventó un alfabeto representado por letras y números que era emitido por señales en forma intermitente. Dichos caracteres estaban formados por tres elementos: punto, raya y espacio. Con la ayuda de placas de contacto y un lápiz accionado por electricidad, las señales lograron ser transmitidas por alambres de calidad pobre. Nacía la Clave Morse.
El 11 de enero de 1838 realizaron la primera transmisión efectiva desde una casa contigua a la fábrica siderúrgica Speedwell Ironworks en Morristown, Nueva Jersey. Instalaron 3,2 kms. de cable dentro del predio y emitieron el mensaje: “Un camarero paciente no es un perdedor”. El invento funcionó ante la algarabía y sorpresa del público local.
Luego de esta demostración intentó que el Congreso de EE UU financiara el desarrollo del invento. El fracaso fue rotundo. No se amilanó y perseveró. Visitó Inglaterra donde verificó que los inventores William Cooke y Charles Wheatstone trabajaban en el mismo sentido. Retornado a su país realizó presentaciones al Instituto Franklin de Filadelfia, a miembros del Congreso de los Estados Unidos y al presidente Martin Van Buren y su gabinete. Fueron meses de tensa espera hasta que fue aprobado un presupuesto de 30.000 dólares para construir una línea experimental de casi 60 kms. entre Baltimore y Washington. La primera en el país del norte.
La primera prueba ocurrió el 1º de mayo de 1844. Se difundió la noticia de la nominación del senador Henry Clay como candidato a presidente desde Baltimore, lugar donde se realizaba la Convención del partido Republicano, hasta el Capitolio, en Washington. La presentación oficial fue el 24 de mayo de 1844. Morse envió un mensaje desde la Cámara de la Corte Suprema en el Capitolio de EE.UU. en Washington, D.C. al ferrocarril de B & O en Baltimore. El mensaje fue escueto: “Qué nos traído dios?”. A partir de allí, la difusión del aparato hablador fue imparable.
En 1848 se casó en segundas nupcias con Sarah Elizabeth Griswold, mujer hipoacúsica con quien tuvo una hija y dos hijos.
El telégrafo inventado por Morse-Vail fue adoptado oficialmente como estándar para la telegrafía europea en 1851. Los países usuarios hicieron “una vaquita” y Morse recibió 400.000 francos franceses (equivalentes a 80.000 dólares) en concepto de reconocimiento. En 1859 Morse introdujo la comunicación por cable en América Latina. Fue en Puerto Rico (en ese momento colonia española) donde instaló un cable de 3 kilómetros entre Guayama y Arroyo.
Morse enfrentó diversos litigios por la paternidad del invento ante otros países y diversos científicos. No obstante, EE UU le concedió los derechos de patentamiento sobre el sistema telegráfico en 1854 que le permitió amasar una pequeña fortuna. La utilizó, en parte, en actos filantrópicos como donaciones regulares al Vassar College, la Universidad de Yale, entre otros.
También tuvo su lado oscuro. Su fanatismo anticatólico lo llevó a luchar contra las instituciones de esa confesión religiosa, solicitar su prohibición respecto a la participación de los católicos en los cargos públicos y exigir la limitación de la inmigración desde países católicos. Además, fue un defensor público de la esclavitud y llegó a escribir un tratado perverso: «Un argumento sobre la posición ética de la esclavitud».
En contradicción con esa actitud regresiva e inhumana, continuó un camino de mejoramiento permanente sobre su invento. Años después los operadores telegráficos reemplazaron el sistema gráfico por el sonoro y apareció con fuerza la comunicación radioeléctrica: los puntos y guiones se enviaban como pulsos cortos y largos.
La nueva tecnología mejoró las transacciones comerciales y financieras a nivel global en tiempo real lo que impulsó el comercio internacional, facilitó la difusión de noticias y eventos a todo nivel y, como consecuencia, generó la aparición de agencias de noticias y al aumento de la demanda de periódicos y boletines informativos. Nacieron nuevas costumbres y términos.
En la primavera de 1872 llegó al final del camino producto de un infarto agudo de miocardio.
Samuel Morse, inventor genial y contradictorio que abrió caminos impensados pero también lastimó colectivos humanos injustamente.

Ruben Ruiz
Secretario General 


Compartir
Volver arriba